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05

dic

2010

Marta Sánchez Grupo

MARTA SÁNCHEZ GRUPO

FICHA


Texto: JUANMA CANTOS

Imagen: JUANMA CANTOS

Fecha actualización: 06/10/2010

El sonido de la noche

Con un concierto basado en temas propios -que los hay, y muy buenos- aderezados, como mandan los cánones, por estándars.

JUANMA CANTOS | Madrid, 06/10/2010 | Crónicas


Lo reconozco: Tenía ganas de volver a escuchar a varios de los músicos que constituyeron la "espina dorsal" de la programación del "difunto" Bogui (¡ojalá pueda volver a abrir pronto!) y con los que tuve el placer de trabajar cuando me encargaba de la programación de la sala. Pero dejémonos de "batallitas" y volvamos al presente. El baterista argentino Andrés Litwin, el contrabajista vitoriano Pablo Martín-Caminero, liderados por la pianista Marta Sánchez, llenaron de jazz hace un par de años noches y noches de la (hasta nueva orden municipal) desaparecida sala de la calle Barquillo, y anoche hacían lo propio en el Populart, por primera vez como MARTA SÁNCHEZ GRUPO, acompañados al saxo tenor por el cubano Ariel Brínguez. Oportunidad perfecta para terminar bien la noche antes de que el Metro cerrase sus puertas.


Con un concierto basado, al menos en su segundo pase, en temas propios -que los hay, y muy buenos- aderezados, como mandan los cánones, por estándars, el cuarteto demostró nuevamente ser una máquina bien engrasada en el que cada componente cede espacio propio al músico de al lado y en el que unos y otros se apoyan entre sí a la perfección en los solos, dejando bien a las claras que se trata de cuatro de los músicos más destacables dentro de la amplia y magnífica nómina de jazzmen de la capital.


Algo esquivo, cediendo presencia a sus compañeros y bajando constantemente del escenario para departir con su compatriota, el excelente saxofonista y también habitual del Populart, Román Filiú, presente anoche en la sala, Ariel Brínguez manejó con soltura el centro del escenario, dejando solos pulidos en los que se aprecian maneras de alta escuela. Marta, por su parte, siempre tímida y en segundo plano, lleva "la batuta" sin estridencias, haciendo funcionar al grupo en el camino deseado.


Para los bises, intensamente pedidos entre aplausos, ocupó el contrabajo Reinier Elizarde, "El Negrón", un nuevo e improvisado regalo para los presentes.


Hasta mañana jueves, en el Populart, tienes oportunidad de disfrutar de su música, si es que no te toca al lado un guiri despistado que te "chafe" el concierto por no saber callarse a tiempo y escuchar... Aunque ese murmullo, bien mirado, también es jazz, tanto como el humo del tabaco en el ambiente o el repiqueteo de los vasos al posarse sobre la barra. El sonido de la noche.

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dom

05

dic

2010

Joaquín Betancourt produces Marsalis and chucho Valdés

Marsalis brilló con sus colegas cubanos en la tarde-noche habanera PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Anubis Galardy   
lunes, 04 de octubre de 2010

Imagen de muestra04 de octubre de 2010, 11:42La Habana, 4 oct (PL) El jazz tuvo una jornada de gloria este fin de semana en Cuba con una jam session anticipadora de los conciertos que el trompetista norteamericano Wynton Marsalis ofrecerá aqui con la Jazz Lincoln Center Orchestra.

* Califica Wynton Marsalis de honor su visita a Cuba

* Wynton Marsalis graba en Cuba con Chucho Valdés y Omara Portuondo 

* Jesús ¨Chucho¨ Valdés actuará en el Jazz Lincoln Center

Fue una bienvenida tributada por sus colegas cubanos, que no tardó en convertirse en un abrazo mutuo con la música invitando y uniendo, atrayendo. No hay jazzista que se resista al poder de convocatoria de una descarga, de una improvisación liberadora.

A Marsalis lo mueve además su amor por el acervo sonoro de la isla. Estamos haciendo conexiones, amamos la musica de Cuba y sus artistas, dijo.

En los jardines del Instituto de la Música, en el céntrico barrio de El Vedado, vibró entonces el jazz con toda su pujanza mientras flotaba en el aire el latido de sus orígenes en las márgenes de Nueva Orleáns, donde surgió en oscuros tugurios para abrir nuevos caminos a la música y alimentarse de todo lo que pudiera nutrirlo, todo lo susceptible de ser revertido, jazzeado.

Entre los cubanos brilló quien fuera su discípulo en la Academia Julliard, de Estados Unidos, durante un año, Jasek Manzano, un joven de 30 años dueño de una espléndida madurez y un talento siempre presto a derribar fronteras, a ir más allá, a explorar en la herencia africana y en el legado múltiple del Caribe.

Manzano no llegó solo con su quinteto, sino que incorporó al Cuarteto de Cuerdas Amadeo Roldán. Desgranó temas como Gorgona, Cimarrón y Babel y trajo como invitado a Emir Santacruz.

Luego se sumó la Jazz Band del director y arreglista Joaquín Betancourt, quien introdujo al quinteto del saxofonista Michel Herrera.

El final fue de lujo con Marsalis desatando de cualquier atadura el libre vuelo de su trompeta y los músicos de la Jazz Lincoln Center en conjunción perfecta con los cubanos para que la música se expandiera añadiendo su propia temperatura e iluminara con una luz extra la tarde-noche habanera.

Este encuentro con Cuba es muy importante para la música norteamericana, dijo Marsalis. Y la frase surcó el aire en brazos de su propio eco.

ag
Modificado el ( lunes, 04 de octubre de 2010 )
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